28mar.

Opinión | “Un día para agradecer”

28 mar., 2026 | UCAT, Semana Santa, Semana Mayor, Viernes Santo | UCAT, Rectoría | View Counts (5) |Return|

Desde niño he vivido la Semana Mayor con especial devoción. No recuerdo un solo viernes santo cuya mañana no estuviera marcada por el silencio, alguna nube negra en el firmamento, y un estado de profundo respeto y casi tristeza entre los miembros de mi familia. Los mayores de mi casa insistían en vestir sobrio y hasta recuerdo a mi madrina, siempre alegre y vivaz, pedir que en ese día evitáramos música que no fuera clásica o instrumental. Mis recuerdos de viernes santo en mi natal Heredia son poco menos que de días de luto.

Madurar en edad debería implicar madurar también en la fe. Más allá de la herencia espiritual recibida de mis padres y abuelos, que valoro y atesoro, he tratado de inculcar en mis hijos una forma distinta de vivir los viernes santos. “Deberíamos estar tristes hoy papi”, me preguntó mi hija María Pía cuando tenía 10 añitos. “No mi amor, hoy es un día para estar agradecidos, porque sin los sacrificios que hizo Jesús por nosotros el Vienes Santo, no tendríamos Domingo de Resurrección, no podríamos ir al Cielo”, le contesté, esperando no confundirla.

Ciertamente no fue así. Estaba yo tratando de encontrar el asidero teológico de mis palabras cuando la niña, sonriente y con “cara de travesura” me interrumpió, “muchas gracias papi, entonces sí puedo usar mi blusa roja”. A pesar de la desaprobación de su abuela por el atuendo, ese día Pía se la pasó explicando que “el Viernes Santo no es día para estar tristes, sino agradecidos”.

Con el pasar de los años cada vez estoy más convencido de esto, y mis hijos también. “No se va al Cielo en coche” solía decir el Padre Pío, y esto aplica para todo lo importante en la vida. Que lo diga el estudiante, el profesor, el deportista, el empresario, el político o el artista, nadie llega a la gloria sin sacrificio previo; no se triunfa en vida sin pasar por el dolor. El Viernes Santo no solo es un recordatorio de la infinita misericordia del Señor que se donó a Sí mismo por nuestra salvación; es también, en el plano terrenal, una aguda lección de vida.

Claramente, para los creyentes el Viernes Santo es un día para agradecer; y para todos, independientemente de nuestras creencias, este día debería de ser una oportunidad para comprender el valor y los frutos del sacrificio. No conozco a nadie que haya alcanzado algo importante en la vida, que no haya derramado una lágrima en el camino para llegar a la meta.

Dr. Fernando Felipe Sánchez Campos
Rector Magnífico, Universidad Católica de Costa Rica


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