Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica presentaron en la Universidad Católica de Costa Rica (UCAT) su Carta Pastoral Colectiva “¡La paz esté con ustedes!”, publicada recientemente por la Conferencia Episcopal de Costa Rica ante el contexto de violencia que enfrenta el país.
La actividad reunió a representantes de la Iglesia, de la UCAT y el Poder Judicial, quienes reflexionaron sobre los distintos capítulos del documento y la importancia de promover una cultura de paz desde diferentes ámbitos de la sociedad.
En la mesa principal participaron Mons. Bartolomé Buigues, Obispo de la Diócesis de Alajuela y miembro de la Junta Administrativa de la Fundación UCAT; Dr. Fernando Felipe Sánchez Campos, Rector Magnífico de la UCAT; Pbro. Carlos Coto, Rector del Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles; Dr. Gerardo Rubén Alfaro Vargas, Magistrado de la Sala III de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica; y M.Ed. Sonia Alpízar Castillo, Vicerrectora General Académica y de Investigación de la UCAT.

“Felicitar a la Conferencia y al Magisterio por divulgar lo que ustedes han escrito, ya que los que hemos tenido la posibilidad de revisar la carta, vemos en ella un profundo sentido de verdad. O sea, la Conferencia nos dice la verdad, como es el objetivo y la razón de ser de la Iglesia y de la universidad. También dar a conocer la verdad. Pero tanto en la universidad, en la academia y muchas veces también en la Iglesia, y más si somos academia de Iglesia. No necesariamente la verdad se dice de manera oportuna. Nos enfrascamos en grandes debates académicos para tener la verdad lo más depurada posible, pero cuando la decimos ya, tal vez es extemporánea. Yo rescato también de este documento que habla de la verdad, la presenta y lo hace de manera oportuna cuando es necesario, justo a tiempo”, destacó el Dr. Sánchez.
El primer capítulo fue expuesto por el Pbro. Coto, que consistió en el “Fundamento bíblico y antropológico de la paz” y quien expresó: “Esto va más allá de la ausencia de conflicto o de violencia la paz, sino que es una experiencia integral que nace de Dios y transforma la vida personal y comunitaria. Es un don de Dios recibido por Jesucristo, que invita a la reconciliación con Dios, con uno mismo, con los demás y con la creación, y al mismo tiempo, una tarea humana que debe construirse cada día”.
Seguidamente el Dr. Alfaro presentó el segundo capítulo sobre “Signos que desafían la búsqueda de la paz”, en el cual enfatizó: “este capítulo parte de una afirmación fundamental; la verdadera paz solo es posible cuando reconocemos en el otro a un hermano y no a una amenaza. La paz comienza en el corazón, pero no se queda allí. Se expresa en la familia, en la comunidad, en las instituciones, en la economía, en la educación, en la justicia y en la forma en que hablamos unos con otros”.
En el tercer capítulo fue Mons. Buigues, quien dio la ponencia de “Caminemos y trabajemos juntos por la paz”, destacando lo siguiente: “La iluminación bíblica, antropológica y los signos que nos desafían en la búsqueda de la paz confluyen en caminos. Caminemos y trabajemos por la paz. Nos quedaríamos muy cortos si constatamos la realidad y no trazamos caminos que nos indiquen cómo conseguir la paz. Yo creo que es el primer principio de todos. Nosotros buscamos la paz abriéndonos a Jesús, que es el que nos regala su paz y con la paz que el Señor nos regala, podemos ser constructores de paz. Y también reconociendo que en la dignidad y el respeto a cada ser humano se construye la paz en nuestro entorno. Lo han repetido los ponentes anteriores, proponemos una serie de acciones para continuar reafirmando el compromiso de la comunidad cristiana por la justicia, el amor y la paz y yo diría por la comunidad nacional también, en la medida que quieran abrirse a esto”.

Finalmente, la M.Ed. Alpízar realizó la siguiente conclusión: “Cierro esta noche con palabras esperanzadoras. A pesar de la violencia y las tensiones presentes, Costa Rica puede reconstruir la paz si pone en el centro a Cristo, la dignidad humana, el diálogo y el compromiso común”.
La UCAT reitera su compromiso de generar espacios de reflexión académica y social que contribuyan al bien común y a la formación integral de las personas, en sintonía con los desafíos actuales del país.